miércoles, 28 de marzo de 2012

Gobierno Open source

Hace algunos días mientras escuchaba una conferencia sobre "Cómo evitar elcolapso de nuestra civilización en 6 sencillos pasos" me di cuenta que muchas de las "soluciones" que mencionaba el autor, están basadas en Crowdsourcing. Tal vez les suene a un concepto muy complejo, pero en realidad crowdsourcing es la participación masiva de la gente en tiempo real a través de internet. Cuando la gente avisa en Twitter donde está el alcoholímetro en el DF para que lo eviten, están haciendo crowdsourcing. Cuando millones de personas ponen videos en YouTube y otros millones los comparten, les dan una calificación, etc, están haciendo crowdsourcing. Esto se puede usar naturalmente para cosas absurdas como compartir videos de gatitos o para cosas que realmente pueden cambiar al mundo, bajo la premisa de que las masas siempre serán más "inteligentes" que los expertos. Algunos ejemplos de crowdsourcing usado para cosas que valen la pena son:

  • Wikipedia: Qué mejor ejemplo que el repositorio de conocimiento más grande de la historia, al alcance de un clic. Todos los contenidos son creados por voluntarios expertos de forma gratuita y están disponibles de la misma manera. Cualquier persona puede "editar" la Wikipedia.
  • Respuesta a desastres: Para apoyar a resolver el desastre en Haití, salieron a la luz cualquier cantidad de plataformas que usan crowdsourcing para identificar zonas críticas y ayudar a que la gente recibiera apoyo.
  • Software: No haría ni falta mencionar proyectos como LinuxLibre Office y Firefox que son solo ejemplos de software perfectamente estable, desarrollado a base de colaboración y que está disponible para todos de forma gratuita.
  • Traducción y digitalización de libros: ¿Se acuerdan de ese cuadrito que les aparece en ciertas páginas en el que deben escribir la palabra casi ilegible que aparece para comprobar que son un humano y no un robot? Se llama captcha y lo que no todos saben es que al usarlo estamos colaborando con la traducción y digitalización de libros.
  • Viajes a la luna: El proyecto Open Luna me pareció interesantísimo cuando lo vi por primera vez. Es el crowdsourcing llevado al límite. El proyecto consiste en recopilar todo el conocimiento y desarrollar todo lo necesario para realizar 3 viajes a la luna. Todo open source.

Estos son proyectos fascinantes que ayudan a democratizar el conocimiento, a democratizar el software, a democratizar los idiomas, los servicios, etc. Entonces, ¿por qué no democratizar la democracia?

Nuestros sistemas de gobierno fueron ideados en la antigüedad e instaurados, al menos en México, hace alrededor de 100 años. El modelo está basado en la representación de la gente ante un congreso ya que no es posible que cada ciudadano tenga una curul. Pero eso situación empieza a cambiar gracias a la intensa interacción entre ciudadanos a través de internet. Cuando tuve esta idea, no me dejé llevar por la euforia e hice lo que cualquier otra persona con una idea revolucionaria haría, lo busqué en Google. Y por supuesto ya se le había ocurrido a alguien más. Tim O'Reilly, además de haber acuñado el término Web 2.0 y ser el CEO de O'relly media Inc, ha estado impulsando la idea del Gov 2.0. Este concepto implica que el gobierno se convierte en el proveedor de una plataforma a través de la que los ciudadanos crean aplicaciones, comparten información, crean y usan servicios y mejoran así su comunidad.

Tim O'Reilly sostiene que los ciudadanos vemos al gobierno como una "máquina vendedora de refrescos", metemos nuestros impuestos y a cambio queremos escuelas, salud, infraestructura, etc. Y lo único que concebimos como participación, es protestar (si acaso), que sería lo equivalente a agitar la máquina o darle de patadas para que se desatore nuestro producto. Algo que no hemos entendido, principalmente en México, es que el gobierno requiere de una intensa participación ciudadana para ser eficiente y honesto. En términos sencillos, un Gobierno 2.0 sería lo equivalente a un gobierno "hágalo usted mismo" o como Tim lo llama "hagámoslo juntos".

Estos conceptos han sido bien aceptados por algunos países. La casa blanca, por ejemplo acaba de re-lanzar su sitio basado en un CMS Open-source y el lanzamiento del sitio Data.gov confirma las intenciones del gobierno de USA de crear una nueva generación degobierno en el que el intercambio de información y la colaboración sean parte importante. O en otras palabras, las herramientas ya existen y están disponibles para que nuestro gobierno empiece a usarlas.

Imaginen ahora que pudiéramos usar crowdsourcing para desarrollar un NUEVO modelo de gobierno y leyes que realmente funcionen y que se puedan evaluar y medir. Imaginen a cada biólogo de México evaluando temas de biología en su tiempo libre, los de seguridad trabajando en modelos de seguridad pública o cibernética. Arquitectos, maestros, especialistas en energías renovables, ingenieros civiles, científicos, etc. cada quien trabajando en el área en la que es experto y poniendo esos conocimientos en acción para generar leyes y mecanismos gubernamentales eficientes.

¿En cuánto tiempo podríamos revisar la constitución Mexicana si 100 personas ayudaran, cada quien con una parte? ¿Y si ayudan 100 mil? ¿y si ayuda el millón y medio de personas que siguen al presidente de México en Twittter? (porque los casi 4 millones que siguen a @Anahí... mejor que se abstengan)

¿En cuánto tiempo podríamos revisar las 2390 iniciativas que nuestro congreso tiene pendientes con toda esta gente trabajando en paralelo? O más bien, ¿realmente necesitaríamos una cámara de diputados y senadores como la conocemos hoy, si ahora podríamos representarnos a nosotros mismos? ¿Cuánto dinero ahorraríamos si redujéramos esas cámaras a la mitad? Y digo reducirlas a la mitad, solo para que sigan representando temporalmente a la gente que todavía no tenga acceso a las herramientas de Gobierno 2.0. Imaginen la eficiencia que tendría un gobierno basado en la participación ciudadana ordenada a través de aplicaciones y servicios online.

Pero la participación ciudadana no es para los mexicanos... mejor seguimos quejándonos y ahí muere ¿no?